La batería es, actualmente, uno de los puntos débiles del teléfono móvil, es cara, es pesada (en proporción) y nos limita nuestra autonomía personal porque hay que estar pendiente de la carga que le queda y de su recarga, además de precisar una serie de cuidados para evitar que deje de ser útil antes del tiempo previsto.
Las tecnologías de almacenamiento de energía eléctrica no han avanzado a la velocidad de las tecnologías de la comunicación (la potencia de la energía eléctrica almacenada siempre ha sido muy baja) limitando la potencia y la movilidad de la informática y de la telefonía móvil.
Hasta hoy, las baterías más utilizadas en telefonía móvil son las de Niquel Cadmio, las de Niquel Metal Híbrido y las de iones de Lítio todas las cuales permiten varios días de funcionamiento en espera y varias horas de autonomía en conversación.
Pero parece que algo está cambiando para mejorar las cosas, por ejemplo, ya se han comenzado a utilizar las nuevas baterías de polímeros de Litio.
Fueron utilizadas primero por Ericsson en alguno de sus modelos de teléfonos móviles y se extendieron al resto de las marcas, son muy semejantes a las baterías de Litio y además son flexibles, lo que permitirá cambiar el mercado de las baterías y el diseño de los teléfonos móviles del futuro, podrán ser producidas en laminas con un espesor de un milímetro, permitiendo teléfonos móviles con un diseño más vanguardista.
Tienen un ciclo de carga / descarga superior a la batería rígida de Litio, por lo que ocupan menos espacio, tienen menos peso y más autonomía.
Otra forma de mejorar la autonomía personal (que es lo que cuenta) es evitar la necesidad de acudir al cargador de baterías, en este sentido, una empresa californiana ha aplicado a una batería de teléfono móvil de litio un conjunto de células solares que permiten cargarla completamente en unas cinco horas.
Ya hay modelos para Nokia y Motorola y se espera que en unos meses se comercialice una batería solar puede cargarse en menos de dos horas.
Por otro lado se han desarrollado células solares, mediante nanotecnología, que se aplican en tiras de plástico las cuales pueden adherirse a la superficie del teléfono móvil y se espera que en poco tiempo, puedan aplicarse como una pintura a la carcasa, con lo que la autonomía será total y la ligereza del teléfono móvil mucho mayor que la actual.