Todo el mundo conoce el fenómeno explosivo de la telefonía celular que lejos de amainar parece dispararse más con las nuevas generaciones de terminales y los nuevos servicios que emergen con ellas.
El mercado de telefonía celular se ha extendido como una mancha de aceite en sólo unos pocos años y su penetración actual en los países de Europa es muy fuerte (la penetración del teléfono móvil es cercana al 80 % de la población y se supone que toda ella ira emigrando paulatinamente a la tecnología 3G).
A esta proliferación se une la preocupación del público por su seguridad con relación a las radiofrecuencias (RF) utilizadas para la recepción de la información en los teléfonos móviles.
Se incrementa este problema y esta preocupación ante el intenso despliegue de redes wifi, de los nuevos sistemas inalámbricos Wimax y el aumento de ancho de banda de los terminales multimedia.
Todos hemos conocido las noticias cotidianas aparecidas en la televisión de manifestaciones y oposición a la instalación de antenas de telefonía móvil en las ciudades cerca de colegios o edificios de vecinos.
En muchos casos se ha culpado, sin un conocimiento riguroso, a las radiaciones de las antenas de estos dispositivos de la alta incidencia de casos de cáncer, leucemia o de simples cefaleas.
Evidentemente, una falta de información rigurosa, científica, que tranquilice a la población, puede conllevar una oposición visceral al despliegue de antenas en las ciudades y con ello, un estrangulamiento del mercado actual de la telefonía móvil y la imposibilidad de penetración de las nuevas tecnologías de telecomunicación que están en ciernes.
Los posibles efectos de los campos electromagnéticos (EMF) sobre la salud es un tema muy importante y que preocupa en la política de la Unión Europea, tanto, que en él están implicadas cuatro Direcciones Generales de la Comisión Europea.
Esta preocupación, ha promovido una serie de estudios científicos (con importantes presupuestos asignados) destinados a conocer los efectos de las ondas electromagnéticas, usadas en el rango correspondiente a la telefonía móvil, sobre el cuerpo humano.
Aunque todavía es muy pronto para adelantar los resultados definitivos de estos estudios sobre los posibles riesgos, hasta ahora las conclusione ... continua