El nacimiento del teléfono móvil ha sido, seguramente, el suceso que más ha cambiado las costumbres de la población mundial y en menos tiempo.
Basta recordar que, a finales del siglo pasado, los teléfonos existentes eran fijos, estaban ubicados en domicilios, oficinas o en cabinas de la vía publica.
Prácticamente las personas solo podían comunicarse, si se cumplía la condición de que esa persona coincidiera en el lugar donde estaba ubicado el teléfono . Se puede decir que en realidad se comunicaba con un lugar no con una persona.
Ahora, el teléfono móvil va con nosotros, de modo que, salvo que lo desconectemos o no descolguemos, la comunicación se produce de persona a persona.
A esto se añade el hecho de que el teléfono móvil es un ordenador en miniatura, con la posibilidad de almacenar y ejecutar programas que van desde aplicaciones sencillas, como agendas, hasta juegos.
Como tal ordenador que es, le afecta el rápido incremento de prestaciones de la tecnología de computación, la posibilidad de añadirle periféricos (cámara, gps, reproductor de mp3, etc.) y la de conectarle en red con o sin hilos (wifi o bluetooth).
Todo esto ha producido importantes cambios en los usos y costumbres de la gente y en todo el mundo, muchos, muy positivos otros no tanto.
El teléfono móvil se ha destacado como el elemento esencial al salir de excursión o practicar deportes como alpinismo, senderismo o viajes de recreo en barco y como el mejor dispositivo para encontrar personas perdidas.
También es frecuente leer la noticia de personas secuestradas que han sido rescatadas gracias a que pudieron conservar el teléfono móvil y realizar una llamada.
Muchas personas han sido rescatadas bajo un alud de nieve o bajo los escombros de un edificio, gracias a que el teléfono móvil iba con ellas.
Una de las razones de que la venta de móviles se haya extendido tanto y tan rápidamente, es que son un buen dispositivo para controlar y vigilar a niños o adolescentes fuera de casa y a supervisar el estado de personas mayores que desean vivir solas.
Un teléfono móvil con GPS es la mejor herramienta para la orientación de expediciones en zonas polares o en lugares desérticos.